Que decir...nos ponemos en marcha con Don Quijote de La Mancha!
Tras haber estado mala casi
toda la semana, me he puesto manos a la obra con el libro, de páginas amarillas, ese
que ha pasado por mi madre, mi abuela...los recuerdos permanecen en él ;)
He de reconocer que me ha
hecho reír, sobre todo la primera parte cuando se lanza a convertirse en
caballero andante, los libros de caballería han atrapado su corazón, y ante
eso, supongo que al igual que cuando te enamoras, no puedes hacer nada :D
Recuerdo una de las partes,
cuando le pone nombre a su caballo, ROCINANTE.
Como ya sabéis algunos soy amante de los animales, vamos mi casa es como un zoo
jejejej.
Nuestro señor Don Quijote
borró, quitó, añadió, deshizo tantos nombre, que se tomó su tiempo para elegir
el adecuado...
En fin, como bien se ha
dicho en otros blogs " La lectura es un juego que provoca múltiples
conexiones entre el mundo de significaciones del texto y el de la vida del que lee”
Pues mientras leía esa parte, entre muchas, me ha venido a
la mente las risas y los buenos momentos que he pasado eligiendo el nombre de
cada uno de los "animalitos" que tengo a mi al rededor, nunca mejor dicho, ya que
mientras escribo esto tengo aquí durmiendo a unos cuantos...QUE TRANQUILIDAD Y
QUE ENVIDIA.
Llega un momento en que tu imaginación para los nombres se agota y
buscas cual es el santo del día para ver si alguno te gusta o echas
mano de la mitología, que se yo...Mi querida HERA, DIANA, AQUILA,
SEBAS(tián) jajajajaj
Así que SÍ, ha conseguido
entrar en mi mente para refrescarme esos momentos…
OS DEJO ALGUNA FOTO

Lucía, he leido tu entrada. CORRECCIONES:
ResponderEliminar- La entrada presenta faltas de ortografía y errores de expresión.
Creo que te quedas en una lectura y un comentario superficial.
El texto del que partes da mucho juego. Por ejmplo, te puedes preguntar por qué Don Quijote borró, quitó, añadió, deshizo tanto nombre... para quedarse con Rocinante... "antes que Rocín". Te pongo un ejemplo de lo que yo hubiese hecho deteniéndome en tu fragmento:
"cuatro días se le pasaron en imaginar que nombre le pondría... y así después de muchos nombres que formó borró y quitó, añadió, deshizo y tornó a hacer en su memoria e imaginación, al fin le vino a llamar Rocinante, nombre a su parecer alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue rocín, antes de lo que ahora era, que era antes y primero de todos los rocines del mundo".
Me he acordado con tu entrada, y lo hemos comentado hoy en clase, la importancia de nombrar. No es solo Don Quijote quien tarda cuatro días en decidir el nombre de su rocin. Y Cervantes, ¿cuántos días tardaría en pensar el nombre de Don Quijote, Dulcinea y Sancho Panza?
El nombre individualiza, marca... os hablé esta mañana de Unamuno y de su obra "Amor y pedagogía", De cómo Don Avito Carrascal, el protagonista, proyecta en su hijo la creación de un genio y una de las cosas primeras que hace es pensar en el nombre, porque el nombre determina, marca. Decide llamarlo Apolodoro (don de Apolo, el más bello). Cuando don Avito se ausenta, su mujer llama a su hijo Luisito, Luís... ¿por qué? ¿tanto nos marca nuestro nombre?