LOS MOLINOS DE VIENTO Y LA CABEZONERÍA DE DON QUIJOTE.
“Y diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que, sin duda alguna, eran molinos de viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometer”
Muchas veces
somos muy cabezones, es decir, nos obcecamos en una idea y por mucho que
alguien nos intente “convencer” de que las cosas no son así, de que estamos
totalmente equivocados y vamos a caer en un gran error, no damos nuestro brazo
a torcer, es más a veces ni siquiera sabemos lo que la otra persona nos ha
dicho, hacemos oídos sordos.
Nos os
penséis que solo os pasa a vosotros porque estoy casi convencida de que la
mayoría de nosotros hemos experimentado esa situación alguna vez.
¿A qué
creéis que puede deberse nuestra terquería?
Creo que no
vivimos solos, necesitamos la ayuda de la gente que nos rodea, su cariño, su
empatía...
¿Qué
consecuencias puede causar no escuchar a los demás?
Lucía

Muy buen tema el que has escogido para esta nueva publicación.
ResponderEliminarEn mi opinión, una persona es cabezona de nacimiento, como diríamos en filosofía, nos viene ya de serie.
Mi contestación para la primera pregunta es que, la gente suele querer estar siempre en lo alto de la cumbre, llevar siempre razón ante todos los que le rodean y para ello es necesario sobreponerse a los demás mediante la terquería. Para mi la terquería, simplemente es el hecho de discutir con alguien por una pequeñísima tontería en la cuál sabes que no llevas razón, pero para no quedar por debajo, intentas dar argumentos que no tienen ni pies ni cabeza, solo para sentir que tú tienes la razón.
Tu segunda pregunta, para mí es muy típica escucharla todos los días, ya que está constantemente en boca de mis padres, porque siempre que no escucho lo que me dicen me equivoco, oigo pero no escucho. Para mi tiene una consecuencia mala no escuchar a los demás.
Además escuchar a los demás te hace enriquecer tu nivel cultural y aprender de tus propios errores, una de las cosas mas difíciles en la vida.
Una lección de humildad en algún momento de la vida, nunca viene nada mal, además nos hará rebajar nuestra cabezonería que viene ya desde fábrica.
Carmen Fuentes